domingo, 8 de enero de 2012

Los por qué de este blog

Hay muchos, pero no seré exhaustivo; citaré únicamente dos:
UNO
Cuando era estudiante, mi profesor de Historia de la cinematografía fue Miquel Porter. Lo recuerdo, como a tantos otros, con cariño. De sus clases no recuerdo casi nada: me gustaba mucho el cine, pero nunca me interesó demasiado el expresionismo alemán y mis limitados conocimientos sobre la Revolución Rusa no me permitieron entender el Octubre de Eisenstein. Curiosamente, lo que nunca he olvidado fue la frase con la que concluyó su primera clase: “Y no olvidéis compartir lo que sepáis, sin plantearos si es mucho o poco o si hay quien lo haría mejor, porque un conocimiento que nos quedamos sólo para nosotros, es un conocimiento muerto”.
En aquellos tiempos Internet no era ni un sueño y, de hecho, el ordenador personal ni siquiera salía en las películas. Luego vino la revolución tecnológica aplicada a las comunicaciones, la realidad de navegar y compartir en la Red y, desde un hace tiempo, experimentando esas posibilidades de compartir, entendí desde otra perspectiva el valor de las palabras de Miquel Porter. Hoy, después de darle muchas vueltas, me decido a seguir su consejo.
DOS
Solón fue uno de los Siete Sabios de Grecia. Era también poeta pero fue, sobre todo, legislador y reformador político. Contribuyó a construir una timocracia que sería base de la democracia, y sus palabras y sus actos fueron considerados ejemplares. En cierta ocasión, con motivo de la muerte de uno de sus hijos, lloraba desconsoladamente y un estúpido se le acercó y le preguntó: “Solón, tú que eres tan sabio, ¿por qué lloras su muerte, si sabes que eso de nada sirve?”. Y cuentan que su respuesta fue: “Por eso, porque de nada sirve”.  
De él aprendí lo hermoso de hacer cosas que para nada sirven justo por eso, porque de nada sirven.

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