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jueves, 5 de febrero de 2015

Orla e iniciales para una receta de Resoli.

Cada vez soy más lento. Este trabajo —horrorosa palabra: proviene del latín tripalium, un instrumento de tortura romano para castigar esclavos— lo comencé bajo el signo de Virgo, y justo ahora lo acabo, a punto de finalizar Acuario.
La orla está inspirada—salvando las distancias, él es un profesional— en una idea de Timothy Noad —http://www.timothynoad.co.uk—. Era algo tan aparentemente sencillo como dar una apariencia de simetría a lo que no la tiene. Me sedujo y empecé a hacer esbozos.





Después de varios intentos, logré un diseño no tan hermoso como el suyo, pero satisfactorio para mi nivel.

Respecto a las iniciales, como me lo he tomado con calma, también he ido haciendo variaciones. Adjunto los primeros ensayos y los últimos.







Ferdinandus, d.s. 

viernes, 28 de febrero de 2014

D inicial y fragmento de orla




Siempre me han gustado las iniciales decoradas, incluso decoradas en exceso. Y, casualidad o cuestión de sincronías —que diría mi amigo Tomás— ha coincidido un cierto alejamiento de la decoración colorista —momentáneo, esperando a atreverme con la acuarela— con el descubrimiento del rojo “Escarlata” de Winsor & Newton, que es la tinta que he utilizado en este trabajo.

La plumilla es una de mis viejas Montgolfier Nº 172 y el papel, muy curioso, una muestra de 14x20 cm, 180 gr. y color marfil que me enviaron de la casa Garzapapel. Por cierto, es un papel para grabado, no para plumilla, pero me ha funcionado muy bien.



La elección de la D no es gratuita: la he trabajado para utilizarla más tarde  en la caligrafía de un poema de Fernando Sabino que me ha enviado una amiga.

Para la decoración utilicé, como puede observarse, una espiral de tres puntos.

Ferdinandus, d.s.

viernes, 14 de junio de 2013

Caminante, reflexiona


Caminante, reflexiona.
No siempre coinciden el lugar donde crees ir y al que de verdad te
diriges. Procura que no te venza el desasosiego.
El camino más corto no suele ser el más tranquilo ni el más 
hermoso. Deja, pues, que te guíen la serenidad y la belleza.
Y que la prisa por llegar no te prive del gozo del Camino, porque el
final es igual para todos, y el futuro sólo Dios lo conoce.

Walker, reflects.
Not always match the place where you believe to go and the place that you are really going. (...)

Este uno de esos trabajos pendientes desde hace tiempo. 
Allá por el mes de marzo estaba dándole vueltas a la necesidad de encontrar el “tempo” —lento, por cierto— y, en un momento dado, me puse a escribir intentando sintetizar lo que estaba sintiendo. 
El resultado fue esta frase, que aún hoy expresa lo que sentí en aquel momento. 

De ahí a caligrafiarla había sólo un paso... que acabo de dar, aunque haya tardado.

Ferdinandus, d.s.

domingo, 26 de mayo de 2013

Tómate tu tiempo - Take Your Time


Esa cosa llamada estilo sobre la que tanto insisten es sólo un error que nos conduce a dejar un rastro personal.
                        Orhan Pamuk (1998). Me llamo Rojo  
Algunas consideraciones:
1. Ni siempre tenemos el tiempo libre que deseamos, ni siempre lo utilizamos bien. Por ejemplo, deseaba finalizar este trabajo para felicitar el Año Nuevo de Gracia —ya sabéis, aquel que empieza a contarse no desde que Jesús nace (Anno Domini, A. D.), sino desde que es engendrado (Anno gratia, A. G.)—, pero no he podido terminarlo hasta ahora. 
La idea, sugerente, viene de una costumbre medieval de organizar el tiempo y comenzar el año en un momento en el que coinciden la Encarnación, el año astrológico —el ciclo comienza bajo el signo de Aries— y el equinoccio de primavera. Precioso.

2. Sigo dándole vueltas a la relación de la caligrafía con el movimiento Slow. En mi caso es casi de manual: me relaja, me permite llevar mi ritmo, me acerca a esa soledad acompañada que tanto temo perder. Por eso tenía ganas de volver a un dibujo sobre un caracol que fotografié en la Selva Negra y combinarlo con la última orla.

3. El blanco; he descubierto el color blanco. Sin buscarlo. Llevaba tiempo esperando algo nuevo y hace poco vi un cuadro de tonos exageradamente pastel. No me gustó mucho, pero vi claro que tenía que recuperar el color blanco, que tenía olvidado. 
4. Las cosas, a veces, se tuercen. Mi primera opción era sobre un papel con textura; lo colores me gustaban, pero la plumilla corría mal e hice una pifia que lo estropeó. Cambié a un papel satinado y la pluma ha ido bien, pero los colores ya no son como antes. 

5. Dando un vistazo a mis pocos trabajos llego a una conclusión: no tengo estilo. Y lo curioso es que no me preocupa; releer a Pamuk también relaja.

Ferdinandus, d.s.


viernes, 22 de febrero de 2013

Orlas basadas en hojas y acantos


Sigo muy ocupado y utilizo el lápiz y el papel como evasión o como encuentro, depende de cómo se mire. Cuando el estrés aprieta necesito relajarme, hacer un paréntesis, descargar tensiones. 
Un método que a mí me sirve es dibujar. Ir siguiendo la línea, perseguir el trazo, borrar, corregir, tirar lo hecho a la papelera y empezar de nuevo con la idea ya más perfilada. Las veces que haga falta.
Me dedico, entonces, a hacer trabajos cortos, preparaciones para otros mas complejos. 
Como dibujar orlas y dejarlas listas para cuando las necesite. 
El método es sencillo. Reviso mis archivos en busca de algún ejemplo que me guste, luego elijo un tema y lo modifico a mi gusto (mi imaginación nunca alcanzará la de cientos de profesionales a lo largo de siglos).
De las tres siguientes, la primera está basada en uno de los márgenes de Das Narrenschiff  (La nave de los locos), un libro antiguo del que ya he hablado en alguna ocasión y que puede descargarse de la página web de la Biblioteca Digital Mundial.
Las otras dos están basadas en unos grabados del Oceanica Llaffis de Fernando el Católico de 1494 (no recuerdo cómo ni dónde las conseguí, simplemente las conservo).

En esta última he modificado un ligeramente unos apuntes de hojas de acanto que tenía, los he combinado sobre una base de círculos, y aquí está el resultado. 

Lo utilizaré pronto para complementar otro dibujo, de un caracol, que realicé hace mucho tiempo y que también espera en la carpeta de posibles y futuros.

Ferdinandus. d.s.

sábado, 6 de octubre de 2012

Un trabajo para mis padres: Los abuelos

A los padres siempre se les debe mucho. Este es un trabajo en que la pericia queda muy lejos del cariño.

Lo he tenido dando vueltas casi un año. Partía de un poema que encontré en una tienda de artesanía —titulado, precisamente, “Los abuelos”— y de unas fotografías que hice hace un par de años a una especie de roble en el Parque Nacional de Ordesa para utilizar como motivo en una orla. 

Una L capitular cadeaux tomada del extraordinario calígrafo del siglo XVI Vespasiano Amphiareo (y sin su maestría, claro está) parecía terminar el ejercicio, pero iba haciendo bocetos, dándole vueltas, y no acababa de gustarme. 

Después, mientras pasaban los meses, rehice el motivo de la orla, encontré otra L capitular más sencilla, y esbocé variantes del diseño original. 



Cuando ya estaba mas o menos claro, y con ese deseo de complicarme que me es tan propio, se me ocurrió aprovechar para hacer mi primer ejercicio de dorado con imitación de pan de oro. 


El resultado, lo reconozco, está entre lo lamentable y lo patético, y es que eso de ser autodidacta tiene algunos problemas de envergadura. Buscaré información, pediré ayuda y volveré a intentarlo.
Positivo: me he decidido a practicar con el pincel fino y le voy encontrando las posibilidades de las que había oído hablar.
Ahora sólo aguardo un viaje para ver a mis padres y llevárselo en nombre de su nieto y nietas. Y espero que no sean demasiado exigentes.

Ferdinandus, d.s.


martes, 10 de julio de 2012

Orlas con motivos naturales. 1. Pluma de urraca.


Suelo fotografiar —y ahora también he comenzado a dibujar— los elementos más variados que encuentro en mis salidas al campo: setas, hojas, insectos, flores y frutos... Siempre me han maravillado las pequeñas cosas, los detalles, la variedad de las formas, la infinidad de colores . 
Ahora quiero empezar a utilizar mis ejercicios de caligrafía, también, como una forma nueva de acercarme a la naturaleza. Necesito aprender a verla de otra manera, intentando captar y fijar algunas de las cosas que llaman mi atención. 
Tengo el convencimiento de que, a medida que lo vaya consiguiendo, iré aumentando mi capacidad de atención en el bosque, disfrutándolo aún más intensamente.
En uno de mis últimos paseos encontré una simple pluma de urraca. Me pareció una obra perfecta en su sencillez. A partir de un dibujo, marcando más o menos la curva de la caña y colocándola en distintos ángulos, he intentado montar diferentes posibilidades para hacer una orla. 


Ferdinandus, d.s.


sábado, 30 de junio de 2012

Queríamos hacer lo mejor... VII y final. Omnia venit.


Omnia venit... Todo llega.
No logro hacerme con la tinta dorada. He utilizado la Brillant Flüsssigbronzen de la casa Hobby Line —que removía constantemente— , y la he aplicado con una plumilla fina —una Montgolfier Nº 172, que tenía que limpiar cada dos pasadas porque se atrancaba—. El aspecto positivo es que, a pesar de todo, he logrado mantener la calma.
Si alguien puede darme algún consejo sobre materiales, técnicas o cualquier otra cosa que me permita trabajar mejor, le estaré agradecido.
Al escanear el texto, de todas formas, se ha perdido por completo el color en la imagen que, además, era más color bronce que dorado. Lo lamento. 

Ferdinandus d.s.

lunes, 18 de junio de 2012

Queríamos hacer lo mejor... II. Preparando la orla


Hace unos días empecé haciendo dibujos preparatorios para lo orla y poniéndolos en limpio. 
Alguno, posiblemente, no lo utilice, ya que los primeros esbozos me parecen un poco recargados... y eso que yo soy de recargar.
He tenido que corregir el diseño principal, ya que marqué los límites teniendo en cuenta los ejes de las hojas, pero al dibujarlas asimétricas, los sobrepasaban por encima y debajo, alternativamente. Por eso añado el corregido, que he dibujado más grande.
También realicé el boceto de la inicial capitular, que no es una “X”, aunque lo parezca, sino una “H” en alfabeto cirílico.


Ferdinandus, d.s.
(continuará)