martes, 7 de febrero de 2017

All children, except one, grow up. Peter Pan.

Finalmente, el trabajo consta de dos textos: el primero, citado al principio, es con el que comienza la novela Peter Pan y Wendy, publicada en 1911 (la obra de teatro era previa). El segundo, tras la orla, es la expresión de la relación de niños y adultos con el mundo de la fantasía — Neverland, esa isla que es el País de Nunca Jamás—. 
Para los que no hayáis leído la obra —suponiendo que haya alguien, claro, que ya es suponer—, Garfio intenta envenenar a Peter, pero Campanilla decide sacrificar su vida por él. Peter la descubre, moribunda y se acerca a ella con el corazón encogido.
Vayamos al texto:
Tenía la voz tan débil que al principio él no pudo oír lo que decía. Luego lo oyó. Le estaba diciendo que creía que podía curarse si los niños creían en las hadas.
Peter extendió los brazos. No había niños allí, y era de noche; pero se dirigió a todos los que soñaban con el País de Nunca Jamás y que, por lo tanto, estaban más cerca de él de lo que podían imaginar: niños y niñas con sus camisones y niños indios desnudos en sus cestas colgando de los árboles.
“¿Créeis?" gritó.
Campanilla se sentó en la cama con energía para escuchar su destino.
Le pareció oír respuestas afirmativas, pero no estaba segura.
“¿Qué te parece?” —preguntó a Peter.
(desde aquí comienza mi caligrafía, respetando el original en inglés.)
“Si creéis”, les gritó, “aplaudid, no dejéis que Campanilla muera.”
Muchos aplaudieron.
Algunos no.
Unas cuantas bestias sisearon.
Luego los aplausos se detuvieron repentinamente; como si innumerables madres se hubiesen precipitado en los dormitorios de sus hijos para ver qué demonios pasaba; pero Campanilla ya se había salvado. En primer lugar, su voz se hizo más fuerte, luego saltó de la cama, y ​​finalmente revoloteó iluminando la habitación más alegre e insolente que nunca. Ni se le ocurrió dar las gracias por sus aplausos a los que creían, pero le habría gustado dar su merecido a los que habían siseado.
(hasta aquí el texto caligrafiado)
Tras esto, Peter grita: “¡Y ahora, a rescatar a Wendy!”. Y todos sabemos que el final de Garfio se acerca.
***
Respecto a la ejecución: en principio, como dije en el post anterior, pensé en utilizar una tipografía tipo batârde, y basé en ella las iniciales.
Tras probar distintas composiciones decidí eliminar la orla, elegí un papel para acuarela con barbas a los cuatro lados y textura visible —con un formato algo mayor que el DIN A4: 31,5 x 22 cm—, decidí que utilizaría el formato apaisado y comencé a ponerlo en limpio. El segundo texto, cuando se salva Campanilla, iría debajo de la A y llegaría hasta el extremo de la P.


Pero no acababa de convencerme —últimamente estoy dubitativo, debe ser el invierno— y lo dejé correr.
Después, en una de esas etapas de vigilia nocturna que me acosan de vez en cuando, lo vi algo más claro y comencé de nuevo. Tomé un papel igual, lo coloqué en vertical, eliminé la P del final, integré la orla como elemento diferenciador entre los dos textos, pasé a una nueva tipografía —aunque no cambié la A inicial— e introduje un fondo de acuarela en gamas verdes.
Para delimitar el contorno he probado —y ha funcionado bien, a pesar de mi inexperiencia—, el enmascarador para acuarelas Rubelkreep neutral, de Schmincke.
Luego di una primera mano de color a base del gouache azul cobalto nº 512 de Talens y el Bermellón nº 311 de la misma marca, amén de algunos verdes y amarillo.
Para acabarlo, como me apetecía más brillo y cierto “volumen” en la inicial y el corazón del centro de la orla, utilicé una mezcla de pasta de relieve La Pajarita con pigmentos: para los rojos, con la clásica Scarlet Calligraphy Ink de Winsor & Newton, y para los azules con la acuarela en tubo Azul Cobalto nº 486 de Schmincke Horadam.

Para los trazos dinos de las decoraciones he usado la tinta 974 White, también de Winsor & Newton.
Y, como novedad, para hacer las orlas —no muy visibles en la fotografía adjunta, lo sé— sobre el fondo verde, he probado un gouache dorado que me ha parecido muy interesante: el Calligraphy Gouache 27-870 Goldperl de Scmincke. Había oído hablar de él y me preguntaba cómo sería como alternativa a las diferentes tintas doradas. El problema era que en Barcelona no me era posible conseguirlo —ni siquiera encargarlo— y los costes de envío desde el extranjero eran abusivos. Gracias a Dios mis hijas has estado unos días a Londres, han pasado por L. Cornelissen & Son y me lo trajeron. Yo he quedado con ganas de visitarlos, ya que me han contado que es una tienda con tradición y cientos de productos maravillosos.
Para aplicarlo he utilizado una plumilla blanda inglesa, una Leonard 40 a la que le tengo cierto cariño. Corre bastante bien, aunque he de ir probando diversas disoluciones, ya que con poca agua se atranca un poco —sobre todo en este tipo de papel y sobre una capa de acuarela— y con demasiada queda poco compacto. Como ventaja sobre las tintas, no he tenido que estar limpiando la plumilla cada poco tiempo.

Ferdinandus, d.s. bajo el signo de Acuario de 2017 A.D.

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