miércoles, 7 de octubre de 2015

Soy del Sur. Reflexiones. 2. Amor y Libertad.

Muy importante; básico, vaya. Si todavía no conoces el pensamiento del profesor Bellavista plantéate dedicar un tiempo a leer a Luciano de Crescenzo. De él están tomadas las ideas que siguen. 
Pero vayamos, como siempre, por partes.
El profesor Bellavista es un personaje de ficción —o eso supongo— ideado por De Crescenzo como una especie de alter ego. El personaje es un profesor de filosofía retirado que discute con sus amigos sobre todo lo discutible en su piso de Nápoles, que invierte su tiempo en reflexiones y vida social y que combina en sus opiniones, de forma magistral, la sensatez con la poesía.
En su cosmovisión, la humanidad suele dividirse en dos bandos, siempre curiosos y atípicos: entre los que se duchan y los que se bañan (él es de los segundos); cuando llega la Navidad, entre los arbolistas (que le dan, sobre todo importancia a la Forma y al Poder) y los belenistas; en la oficina, entre los que ya les está bien el café de máquina y los que no pueden pasar sin ir tomarlo al bar cercano (hermosísima, su apología del café de cafetería). Y la que aquí nos ocupa: entre los que optan por la Libertad —que él define como “a un mismo tiempo, deseo de que no nos opriman y deseo de no oprimir”— frente a los que escogen el Amor como eje de sus vidas. 
El Norte y el Sur, en su caso circunscritos a Italia: los primeros representan más a los milaneses, los segundos, a los napolitanos. 
Para explicar su particular teoría recurre a un plano de coordenadas cartesianas dividido en cuatro cuadrantes donde cada cuál ha de situarse o situar a sus congéneres. En este sistema, el eje vertical marca la oposición entre la Libertad y el Poder; el horizontal, entre el Amor y el Odio. Y cada uno ha de situarse en un punto que marcará no sólo la relación entre dos elementos predominantes, sino la intensidad de cada uno de ellos. (Op. cit. pág. 148)

Como ejemplo, él mismo nos ofrece su opinión sobre personajes históricos conocidos situándolos en los distintos cuadrantes (Op. cit. pág. 153)

Y ahora viene la aportación que a mí me pareció magnífica: la dicotomía Norte/Sur, en vez de formularla como una oposición, él la estructura en el primer cuadrante (arriba a la derecha) y la positiviza: las personas pueden ser más partidarias de la Libertad (Norte) o del Amor (Sur), pero la parte de humanidad a la que él se refiere está tan alejada del deseo de Poder como del Odio (cuadrantes dos, tres y cuatro). 

Los más adictos a la Libertad (A) se sentirán más del Norte, serán más individualistas, más “emocionalmente distantes” —lo cual no significa que sean menos solidarios o más fríos, no nos equivoquemos—, con tendencias a la introversión y a valorar, por encima de otras consideraciones, su privacidad. 
Los más vinculados al Amor, al Sur, se dejarán llevar más por su corazón; sus amigos serán como de la familia —lo cual no significa que sean siempre fiables, como la familia— y su casa estará generalmente abierta, aunque a menudo vacía por su tendencia a disfrutar de los espacios públicos compartidos.
A1 y B1 tendrán características similares a A y B pero sin tanta intensidad. Representarán, en cada caso, un aspecto vital más “mediocre” —sin implicaciones peyorativas, por favor— de cada opción.
Y como propuesta ideal: el camino de en medio (C), el equilibrio, la tendencia a la equidistancia entre razón y emociones, entre privacidad y socialización y, si es posible, vivida intensamente. El punto C1 representará, en caso de existir, al “ni Sí ni No sino todo lo contrario”, al tibio por excelencia y además, sin brío; aunque innegablemente, también buena persona.
Y tú, independientemente de dónde hayas nacido o dónde vivas ¿dónde te colocarías? ¿en qué cuadrante? ¿cómo son tu pareja o tus amigos? Si eres capaz de responderte con honestidad, quizás encuentres algún motivo nuevo para reflexionar sobre tu vida.
Referencia bibliográfica: DE CRESCENZO, Luciano.— Así habló Bellavista. Nápoles, amor y libertad. Madrid, Mondadori España, S.A., 1987. 
¡A leerlo y a disfrutarlo, que merece la pena!

Ferdinandus, d.s. bajo el signo de Sagitario.

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